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miércoles, 9 de agosto de 2017

Un asunto sucio

Marco Vichi
Duomo Nefelibata, Barcelona 2017, Págs. 292. TO. Una brutta faccenda, Trad. Cristina Zelich González.

La novela transcurre en Florencia en abril de 1964. El protagonista es el comisario Bordelli, al que acompaña Piras, un policía sardo, joven y que llegó el año pasado a la comisaría, y que da la casualidad que en la Segunda Guerra Bordelli coincidió íntimamente con su padre y le tiene una gran estima. El resto de los personajes son el jefe de policía Inzipone que, como es habitual, quiere quedar bien ante sus superiores y aprieta al comisario para que resuelva los casos cuanto antes y el forense Diotivede, un médico mayor, humano y muy entregado a su trabajo.

El comisario es un hombre normal, viudo, solitario y que acude con frecuencia a ver a Rosa, una buena mujer, con un pasado duro y que es una especie de madre que le masajea los doloridos huesos y músculos, le da de comer y de beber y le escucha todo lo que precisa. Como buen policía italiano, frecuenta la trattoria Da Cesare, pero directamente se dirige a la cocina donde Totò, un excelente cocinero, le prepara unos opíparos manjares, le escucha, le alienta y le aconseja. Solo queda decir que bebe muchísima grappa y cognac, pero tiene mucho aguante, y no para de fumar haciendo sufrir a Piras, que le molesta mucho el humo.

En la novela Bordelli tiene dos casos a resolver, uno el del enano Casimiro que aparece asesinado al
intentar averiguar unos hechos raros que suceden alrededor de una Villa y que es amigo suyo y otra el caso de un asesino múltiple. A la vez aparece una sociedad con la que el Comisario estuvo comprometido y que tiene como finalidad capturar a nazis que han cometido crímenes y hasta han sido condenados, pero se ha perdido su pista.

El ambiente de Florencia con el duro clima de un abril lluvioso y ventoso da fuerza a la novela. Aunque la ambientación urbana es importante (de hecho, al final de la novela el autor ha incluido unas fotografías de los lugares donde transcurre la vida ordinaria y los asesinatos) Marco Vichi no se recrea en ella y casi pasa desapercibida a no ser que se conozcan bien los lugares.

La acción es lenta, pero con un ritmo que mantiene alerta al lector, quizá esperando que haya más movimiento de los actores porque no parece que se avance, a la vez se van recreando momentos de la vida bélica del Comisario durante el armisticio y su relación con los alemanes, que casi siempre quedan muy mal parados.

En conjunto, aunque se ha rodeado la publicación de muy buenas críticas, no es la gran novela policiaca italiana, aunque esté bien escrita y de una visión de la ocupación nazi y sus consecuencias bastante original. Como género policiaco es singular ya que la investigación propiamente policial es muy escasa y solo en las últimas páginas se revela la solución bastante alambicada de los asesinatos.


domingo, 30 de julio de 2017

Un nido de víboras

Andrea Camilleri
Salamandra, Barcelona 2017, Págs. 223. TO. Un covo di vipere. Trad. Carlos Mayor

Una vez más sale a nuestro encuentro el comisario Salvo Montalbano y todo su entorno, incluida Livia, la novia, la sirvienta, Adelina, que no puede ni verla, la trattoria de Enzo y todos los compañeros de la comisaría.

Esto quiere decir que el escenario es el habitual de todas sus novelas, con todo el encanto de unas descripciones vivas de esa Sicilia tan entrañable para Camilleri. En sus últimas novelas se ha detenido en los entornos familiares y aquí vuelve, dando un paso de tuerca y adentrándose en terrenos pantanosos.

La trama es muy sencilla: Cosimo Barletta, un hombre viudo, perito mercantil y adinerado, aparece muerto un domingo por la mañana a una hora muy temprana. Aparentemente ha sido asesinado de un tiro y es su hijo Arturo, el que descubre el cadáver, llamando enseguida a su única hermana Giovanna, para darle la trágica noticia.

Aunque la vida desarreglada y mujeriega del muerto y sus numerosos enemigos parece que van a proporcionar alguna pista firme, pasa el tiempo y los progresos en la investigación son lentos y casi nulos. En los paseos habituales del comisario, después de una copiosa y sustanciosa comida, es donde piensa, ata cabos y surgen esas intuiciones que le permiten ver los datos con claridad y con una lógica aplastante. Surgen así, los elementos necesarios, junto con la labor lenta policial, para ir desmadejando una trama que es más sencilla de lo que parece. Es posible que el lector habitual de Camilleri, sea también capaz de intuir algo de lo ocurrido, pero siempre le faltarán los pasos para descubrir toda la trama y resolver el caso con lógica.


El humor siempre presente en todas sus novelas sigue protagonizándolo Catarella, con sus palabras inventadas, los apellidos de los que llaman por teléfono que nunca coinciden con la realidad y sus salidas llenas de ingenuidad. El cinismo de Montalbano también hace acto de presencia, quizá más que nunca, pero compartido con su aplastante humanidad.


En pocas palabras una novela más de un prolífico autor, fiel a sí mismo, y que sabe explorar la naturaleza humana y sacar lo mejor y lo peor de ella. Escrita en un lenguaje pulcro y dominando el estilo y el ritmo.

jueves, 27 de julio de 2017

Un hombre sin aliento

Una investigación de Bernie Gunther
Philip Kerr
RBA Libros, Barcelona 2014, Págs. 521 (incluyendo nota histórica del autor). TO: A Man Without Breath, Trad. Eduardo Iriarte

En esta novela se juntas dos géneros que tienen amplia aceptación: el relato histórico con la trama policiaca, poniendo en movimiento a un investigador con el que el autor se encuentra a gusto: Bernie Gunther.

El acontecimiento histórico que sirve de fondo y da estructura es la célebre masacre del bosque de Katyn: por orden de la policía secreta de Stalin, dirigida por Beria, entre abril y mayo de 1940 se asesinaron a unos 22.000 polacos, acusados falsamente de espionaje y subversión. Entre ellos había unos 8000 oficiales del ejército, policías, sacerdotes, intelectuales y científicos. Fueron enterrados en unas grandes fosas en ese bosque, en territorio ruso actualmente. La novela transcurre cuando está en poder de los alemanes, en la primavera de 1943.

Este hecho histórico no está tocado a fondo, tampoco lo pretende el autor, pero si es fiel a los hechos reales y ayuda a tener una noticia más exacta de lo que allí ocurrió. Aunque se centre en este suceso tiene también en cuenta los asesinatos realizados por los alemanes con judíos polacos y que también fueron enterrados en grandes fosas no muy lejos de allí. Otros judíos polacos fueron llevados en masa a los campos de concentración.
El retrato de los campesinos rusos  o de los que trabajan para los alemanes, de esa zona ocupada, está bien hecho: son personas calladas, desconfiados, sufrientes y profundamente heridos en su ser como personas, por unos y por otros.

Bernie Gunther es un hombre sagaz, intuitivo, constante y con un instinto para no aceptar los hechos como aparentemente son y descubrir la verdad incansablemente y sin miedo a las heridas que pueda abrir. Sin embargo su moral, no es clara y no vacila en asesinar a un soldado alemán porque puede ser un peligro para un asunto de vital importancia. Es un crítico de Hitler y de la situación de Alemania y de la guerra y está, aunque casualmente, próximo a los que intentan atentar contra Hitler. Aunque trabaja en la Oficina de Crímenes de Guerra del Alto Mando Militar a las órdenes de un juez y en que la mayoría de sus miembros son críticos con el nazismo, es contratado por Goebbels, Ministro de Propaganda, para que monte un espectáculo mediático con los sucesos de Katyn, con objeto de reconocer un cierto prestigio internacional y elevar la moral del ejército y el pueblo, después de la derrota de Stalingrado y la marcha de la guerra en el norte de África. Sin embargo, no sólo se ocupará de esto sino de la investigación de unos crímenes que se han ido produciendo, camuflándose con estos hechos y que todo apunta a que su origen está entre alguien de las filas alemanas.

La novela está bien construida los hechos delictivos se resuelven con lógica y la dinámica del relato es adecuada, sin embargo es excesivamente larga y puede llegar a hacerse pesada. No obstante, en su conjunto, es aceptable y será satisfactoria para los amantes de ambos géneros.


lunes, 24 de julio de 2017

El legado de los huesos

Dolores Redondo
Destino, Barcelona, 2013. Págs. 549.


Dolores Redondo (San Sebastián, 1969) ha inaugurado un nuevo género de novela donde se integran los elementos propios de la novela policiaca con la mitología navarra centrada en el Valle del Baztán.

La primera dificultad proviene de entender bien el sentido y el alcance de unos personajes mitológicos que resultarán absolutamente desconocidos y extraños a la gran mayoría de lectores y, aunque la escritora se esfuerce en explicarlos no acaban de ser convincentes ni claros, con el agravante de que son importante para poder entender el curso de los hechos.



Aunque es independiente de la primera novela, El guardián invisible, hay muchos datos en ésta que se dan por supuestos y pueden resultar oscuros para los que no la hayan leído. La inspectora Salazar vuelve a ser la protagonista absoluta del relato y las dos novelas, en las que se ve totalmente implicada su familia, dependen en buena parte de su historia personal, de su infancia. Muchos de esos datos se explican en El guardián invisible, por lo que de nuevo el lector se puede encontrar un poco perdido.

Los hechos narrados son muy complejos, pero en su conjunto, se dan varios asesinatos y los criminales reconocen su autoría sin ningún tipo de presión y con toda frialdad, pero una vez que se han declarado culpables acaban suicidándose y dejando una extraña palabra como mensaje. A la vez se descubre que los cadáveres de las víctimas tienen un brazo mutilado desde el codo. Los hechos se van entrelazando con otros asesinatos relatados en la novela anterior, y después de avanzar bastante la novela se va estableciendo la relación entre todos y el descubrimiento de un asesino muy peculiar. Eso sí, recurriendo a la iluminación de un personaje muy curioso, el inspector Dupree de Nueva Orleans, que la inspectora conoció en su entrenamiento con el FBI en Quantico, pero que además aquí desaparece sin dejar ni rastro.

La primera novela sorprendió por su originalidad, pero aquí se ha rizado demasiado el rizo y cansa en muchos momentos, independientemente de lo que ya se ha apuntado: es exhaustiva la referencia al mal tiempo de Elizondo y el Valle del Baztán, con descripciones largas, directas y con mucho calificativo; es una concesión a la galería el acoso, aunque gentil, del juez a la inspectora que desvía la atención; tampoco tiene sentido el giño obsesivo que hace a su propia maternidad, aunque sea un elemento clave de su historia personal y que acabe en una situación melodramática. Menos sentido tiene todavía, el hacer comparecer a la Iglesia Católica de una forma ridícula y a un personaje siniestro, el Padre Sarasola, sacerdote y psiquiatra y miembro de una institución que tiene una clínica en la ciudad de Pamplona y que hace que se involucren de una manera absurda en la investigación.


¿Qué ha pasado de una novela a otra? No lo sé, pero es frecuente en muchos escritores que se encuentran con una buena fórmula, quieran estirarla indefinidamente como las series de televisión por temporadas. Ahora solo falta esperar a la tercera y última novela para ver si se recupera, por lo menos literariamente. Para acabar el número de páginas es excesivo y la lectura se hace farragosa, cansa y aburre y poco a poco va naciendo en el lector el deseo de saltarse esos larguísimos párrafos descriptivos y reencontrar el desarrollo del relato y el desenlace final.

El otoño del comisario Ricciardi


Maurizio de Giovanni
Lumen, Barcelona, 2013, Págs. 396, TO: Il giorno dei morti. L´autunno del commissario Ricciardi, Trad. Celia Filipetto

Cuarta y última entrega de la serie de las cuatro estaciones del Comisario Ricciardi. Seguimos en Nápoles, esta vez en la víspera del 1 de noviembre, en pleno otoño: la luminosa y soleada ciudad está ahora cubierta de nubes permanentemente, oscura y la lluvia es la compañera de Ricciardi y del lector.

Cada estación tiene un tipo de crimen adecuado al momento y, ahora, estamos en una estación sumamente desventurada, y ¿hay algo más triste que el cadáver de un niño en unas escaleras bajo la lluvia y solo acompañado por un perro callejero? Es el delito que pide una estación así.

La calidad del autor es patente a la hora de transmitir tanto la sensación que produce el tiempo atmosférico, como el dolor en el alma del comisario. Di Giovanni sabe penetrar en los personajes, en su interior, en sus sentimientos más íntimos. Cada uno se caracteriza a sí mismo, con sus reacciones con sus gestos, delineando muy bien cada persona. Los personaje secundarios también están bien estudiados.

En esta ocasión hay un desarrollo más explícito de los sentimientos amorosos del comisario. Dos mujeres que le quieren: una con poder y que hace todo lo que está en sus manos y más para atraerle hacia ella, otra, Enrica, desde una perspectiva más sencilla y humilde, pero también con resolución sabe ganar terreno. Por otro lado el Comisario que está enamorado de Enrica, pero que trata con generosidad y nobleza a la poderosa.

Y luego la historia. Una historia del Nápoles de la pobreza de los años 30 del siglo pasado, de la mezquindad humana que abarca a todos los estratos, del politiqueo, de la locura. Una historia sencilla, pero que todo se complica porque el Duce va a visitar Nápoles y los superiores del Comisario lo único que desean es tranquilidad para poder preparar todo bien y cumplir su misión política. Ricciardi lo resuelve tomándose unas vacaciones y resolviendo el caso extraoficialmente, aunque Maione, su ayudante, hará el trabajo sucio. Investigando acaba en una parroquia donde el niño era acogido y allí se entera de su nombre y sus actividades y de como es el protegido de una rica dama, la viuda Vezzi, que acompañada por otra señora de la buena sociedad, da clases a los niños

Una historia que no acaba de desvelarse en sus detalles más pequeños hasta el final y que hunde sus raíces en la profunda maldad del corazón humano y las consecuencias de las decisiones equivocadas y de las que se habría podido salir con fortaleza y valentía. Ricciardi que, en esta ocasión, ha perdido su extraña capacidad de ver y oír a los muertos, en un momento dado, lo recobrara pudiendo unir todos los cabos que había reunido pero que no lograba atar para resolver el caso.


Y con esta novela se confirma lo que ya se hizo patente en las anteriores: estamos ante un buen escritor, con planteamientos originales y que ha sabido dar a sus novelas un carácter personal inconfundible

El oscuro invierno

El primer caso del sargento McAvoy
David Mark
Siruela, Madrid, 2013, Págs. 278. TO: The DarK Winter, Trad. Javier Sánchez García-Gutierrez.

Nuevo autor policiaco, nuevo personaje. Una vez más el público manda y los autores de novelas policiacas abundan como las setas en este otoño.  Ahora la novedad es David Mark, periodista de la sección de sucesos del The Yorkshire Post y su primera novela, aunque anuncian que ya ha publicado otra en su pais: Orginal Skin.
En “El oscuro invierno” la acción transcurre en Hull (Kingston upon Hull), en pleno Est Yorkshire, ciudad muy conocida por el autor porque trabaja en ella y está muy cerca de su lugar de residencia: Lincolnshire. La ciudad está en la costa, con puerto pesquero, con una humedad media del 99%, temperatura media de 7º C y viento más o menos constante, es decir un lugar terrible climatológicamente hablando. Por si fuera poco la acción transcurre en los días previos a Navidad.
El personaje principal es Aector McAvoy, sargento de una gran integridad, un buen policía que en su historia pasada se interpuso en la trayectoria de un policía corrupto y que ahora se ha visto relegado a ocuparse de una base de datos que el mismo ha hecho para la policía, aunque le han integrado en una grupo de investigación al frente del cual está una mujer, casada con hijos y con un marido enfermo, pero llena de vitalidad y de humanidad y que enseguida acoge a McAvoy.
Por otra parte McAvoy tiene una mujer envidiable, un hijo pequeño –Fin- y otro a punto de llegar. Es un hombre normal, con una familia normal y que intenta hacer bien su trabajo. Es concienzudo, intuitivo, resolutivo y humano. En pocas palabras, está en la nueva línea de policías normales y que el género se ha propuesto ensalzar, pero a éste no se le conocen vicios inconfesables ni una familia traumatizada, ni un celo por el trabajo que raye en lo anormal.
Después de la presentación de un caso de asesinato de un marino en un portacontenedores, recreando una acción de hace cuarenta años en el que murieron todos sus compañeros, pasamos al momento actual, donde el sargento es testigo y agredido por un asesino que mata a cuchilladas a una adolescente adoptada de Sierra Leona, superviviente de la matanza a cuchillo de su familia y que forma parte de la comunidad de una iglesia. Poco después aparecerá otro caso de asesinato: un drogadicto que se salvó del incendio en el que perecieron todos sus familiares, muere abrasado. A simple visto son independientes, pero poco a poco se irá descubriendo una truculenta trama que engloba a los tres.
La acción es muchas veces confusa y lo mismo ocurre con los personajes secundarios, pero no obstante transmite emoción y se lee con gusto, aunque se descubran deficiencias narrativas y un alargar la narración con datos y secuencias secundarias para llegar casi al final a la introducción de nuevos personajes que darán la clave de la resolución del caso. Por desgracia no es nada nuevo ya que hay muchos autores que son capaces de plantear una historia que aparentemente no tiene solución con las pistas que te dan, pero que al final mágicamente se resuelve. Esta es la diferencia con los grandes autores, que te hacen jugar con unos personajes que van a dar la clave de la solución del caso.

No aporta nada al género, pero es entretenida y los personajes, en su conjunto son normales y puede servir de entretenimiento al lector.

viernes, 13 de noviembre de 2015

El expreso de Tokio

Seicho Matsumoto
Libros del Asteroide, Barcelona, 2014, 2ª ed. Págs. 214. TO. Ten to Sen. Trad.Marina Bornas.

Excelente novela policiaca pura de un escritor japonés, quizá poco conocido en occidente, sin embargo Seicho Matsumoto (1909-1992) es autor de una amplísima obra. Reconocido como gran escritor de novela negra, publicó El expreso de Tokio primero por entregas entre 1957 y 1958 y más tarde, dado su éxito salió en forma de libro, que es como nos ha llegado a nosotros.

Como toda novela de otras culturas tiene una dificultad qu es la de los nombres, pero pronto nos hacemos con el personaje principal y casi descartamos a la comparsa, sin que sea un inconveniente para disfrutar de una novela tremendamente ingeniosa y única

Jutaro Torigai, es un detective de la comisaría de Fukoaka y el personaje principal. Le toca reconocer un caso aparentemente de suicidio doble, pero aunque todo apunta a calificarlo así, como buen investigador que es, descubren un detalle mínimo que le hace pensar en otra posibilidad y comienza la investigación aunque no haya ningún elemento firma. El caso interesa también en Tokio porque el miento es un alto funcionario de un ministerio donde se ha detectado un caso importante de corrupcion y era el testigo principal. Curiosamente ahora que tanto nos lamentamos de la corrupcion y luchamos contra ella, la historia nos recuerda que es un gene eso universl que corresponde el crimen, descubre algún detalle sospechoso y comienza a investigar.
Como el caso es de corrupcion también se interesa en el caso la policia de Tokio y el inspector Mibara. Son dos personajes muy distintos, Torigai es mayor y Mibara es joven, cada uno va a aportar vida y consistencia a la investigación.
La trama es sumamente atrayente porque desde la ausencia de datos se investiga en un empresario que tiene todos los Cabos amarrados y todas las coartadas posibles del mundo. ¿tIene que ver algo con el suceso? ¿Estamos ante un suicio o ha habido asesinato? Y así comienza a desarrollarse una trama en la que los horarios de los trenes son absolutamente fundamentales. Se trata de ver el trabajo lento y concienzudo de los investigadores, de cómo se llenan de alegría al descubrir una pista que desagradecida mente no les lleva a ningún sitio, de cómo tienen que emplear un tiempo grande para no descubrir a la postre nada. Es una visión policial fuera de los esquemas que las novelas del genero nos aportan. Estos policías son gente muy normal que hace un trabajo también muy normal. Se salen de la visión actual de los policías, de los investigadores, que son personas complejas, especiales, singulares, con con frecuencia con muchos vicios. aQui no, son personas que piensan, pasean, se equivocan sencillamente y sobre todo trabajan con tenacidad y no con golpes de suerte o casualidades como suelen resolverse muchas tramas. Y al final es sorprendente, porque no hay nada más sorprendente que la realidad cotidiana.

Y con esto está dicho todo sobre el valor de esta novela.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Tiempos de Hielo

Fred Vargas
Siruela. Madrid, 2015, Págs. 343. TO. Temps Glaciaries. Trad. Anne-Hélène Suárez Girard


En más de una ocasión nos hemos parado a considerar la gran variedad de novelas policíacas y de autores, cada uno con su manera de ver a sus personajes y los ambientes y que han contribuido a revalorizar este género y a superar la triste categoría de entretenimiento. Fred Vargas (Pseudónimo de Fréderique Audoin-Ruozeau, París 1957) es una de estas autoras.

Sus novelas son siempre cultas y con una deriva histórica en la trama que las hace sencillamente distintas y que es una pena que los traductores, sin fidelidad al texto original introduzcan palabras malsonantes que difícilmente encajan con el pulcro modo de narración de la autora.

Merece la pena pararse en los personajes, sobre todo en el principal, el Comisario Adamsberg, del que es difícil sustraerse por su humanidad, su manera peculiar de encontrar enfoques, propios de una mente rica y compleja y por su manera de tratar y comprender a las personas. Es un personaje redondo, bien estudiado, sin estridencias dentro de su peculiaridad. Lo mismo ocurre con el resto del personal de la comisaría parisina a la que pertenece, más secundarios, pero que están también bien centrados en su persona y en sus papeles, son personajes reales muy de carne y hueso. Todos ellos convincentes.

La forma de narrar literariamente es muy buena, sabe utilizar los recursos, crear ambientes y mantener un tempo con fuerza pero sin ese desasosiego que caracteriza a muchos otros escritores y que lleva a unos relatos desiguales, por momentos explosivos y por momentos lentos y muy de relleno. Eso sí, en Fred Vargas siempre va a haber algo que se salga de lo común, en este caso no se pierda el lector al jabalí Marc, con su delicado hocico de pato y una fina ironía muy francesa que mantiene alerta en la lectura. Los casos son siempre complejos, sutiles, se escapan, pero van tomando forma y acaban por ser compactos y con explicaciones reales.

En esta novela se entremezclan dos historias, una primera que sugiere el título del libro, ocurrida en Islandia y otra que nos introduce en la revolución francesa y el círculo Robespierre. Aquí radica la peculiaridad de esta escritora: meternos en una asuntó histórico bien documentado y sin ningún tipo de interpretación gratuita o novelación, y que tiene repercusión en un hecho actual. Los asesinatos que van apareciendo, comenzando por el de Alice Gauthier, una profesora de matemáticas de sesenta y seis años desconciertan a todos, porque nos encontramos con un asesino listo y desconcertante.


Puede costar entrar en el mundo literario culto y a veces fantástico de Fred Vargas, pero si nos dejamos llevar acabaremos por buscar sus novelas que para algunos críticos son la mejor novela policiaca actual

viernes, 2 de octubre de 2015

Viajo Sola


Samuel Bjork
Suma de Letras, Barcelona, 2014, Págs.550. TO. Det henger en engel alene i skogen, Trad. Martín Simonson


Un autor noruego desconocido para el público español, cantante, artista que ha expuesto en varias galerías de arte contemporáneo, autor de obras de teatro y de dos novelas anteriores: Pepsi Love (2001) y Speed for breakfast (2009), se presenta con esta novela policiaca editada ya en 20 países y que ha sido uno de los libros más vendidos en su país.

La novela es típica del género policiaco escandinavo y, con todos los ingredientes que le han singularizado: conductas psicópatas extremas, familias rotas y uniparentales, desorientación religiosa y sectas, personajes solitarios y sin esperanza, sociedad vagabunda de valores, alcoholismo y sexo. Y todos estos rasgos pueden dar origen a historias verdaderamente espeluznantes, llenas de morbo y que bien contadas pueden dar lugar a novelas buenas del género y, esto es lo que pasa con “Viajo sola”. Ahora bien, atentos a los amantes del género, es novela policiaca, pero sobre todo en el fondo es una novela nórdica sociológica.

El modo de narrar es muy lineal, facilitándose así la lectura. En los primeros capítulos van apareciendo personajes con una breve descripción significativa. Los principales son Holger Munch, inspector de la Unidad de Operaciones Especiales de Oslo, jefe de la inspectora Mía Kruger. Los dos protagonizaron un caso peculiar que acabó mal y fueron apartados de toda actividad policiaca, Holger en una comisaría de poca monta y Mía totalmente fuera. El caso de Mía es patético: ya ha programado su suicidio en una solitaria isla en la que vive apartada, sumida en las pastillas y en el alcohol. Del resto de personajes destaca un informático, un cerebro, que será definitivo para la resolución del caso.

Toda Noruega está en vilo ya que ha aparecido una niña de seis años, colgada de un árbol y vestida de forma grotesca y con un cartel que da nombre a la novela: Viajo sola. Para resolver el caso tienen que recurrir a Munch que a su vez, una vez aceptado, acudirá a Mía y restablecerán todo el equipo primitivo.

La historia se va desplegando con pequeños datos, insignificantes, datos colaterales aparentemente sin sentido, como el de la Iglesia de Matusalén, una secta claramente perniciosa, pero que luego ayudarán, al ensamblarse entre ellos, a resolver una sencilla trama, engañosamente compleja. Está muy bien descrito el método policiaco: al principio, no se tiene nada, todo son datos sueltos, pero poco a poco van colocándose en su sitio y esto no es por casualidad sino porque cada vez el investigador va profundizando en la realidad del asesino. Lo valioso es presentar todos esos pequeños momentos con calma y preparando lo que, con toda lógica, será la explosión final cuando se van atando los cabos sin sentido, que llevan al asesino. Es muy interesante la forma de trabajo mental de Mía y su gran capacidad de análisis.

El ritmo es excelente y en su conjunto es una buena novela, aunque el caso sea tremendamente desagradable y solo concebible en una mente profundamente enferma.


jueves, 16 de octubre de 2014

El asesinato del sábado por la mañana. Un caso psicoanalítico.

Batya Gur
Siruela, Madrid, 3ª ed, 2014, págs. 359. TO: The Saturday Morning Case. A Psychoanalytic Case. Trad Maria Corniero

Primera de las ocho novelas que la autora comenzó a publicar en 1998, la mayor parte de ellas escritas en inglés, pero algunas en hebreo. Es una serie de novelas policiacas con un protagonista único: Michael Ohayon, un policia culto, ha estudiado Historia, educado, intuitivo, trabajador sin descanso y paciente para resolver los casos más diversos, todos ellos centrados en un ambiente más o menos cerrado y que da una imagen de un Israel distinto al que es habitual en las noticias.

En este caso, se trata del asesinato de una célebre psicoanalista ocurrida un sábado por la mañana pocas horas antes de dar una importante conferencia en una academia psicoanalítica muy reservada y elitista de Jerusalem.

Es evidente que es una novela policíaca, pues hay un caso y hay que resolverlo, pero dado el peculiar ambiente en el que se desarrolla, es toda una explicación detallada, aunuqe asequible, de los métodos psicoanalíticos, de su fundamento y de su práctica. Y esta es una tarea que la autora realiza a la perfección porque no se trata de dar grandes explicaciones sino de ir introduciéndolas poco a poco a través de los personajes según va avanzando la novela. Queda muy claro desde el principio que se trata de un ambiente muy opaco, donde no hay información, donde todo se recubre de un tremendo secreto profesional que hace muy difícil penetrar en el mundo de los psicoanalistas y de sus enfermos, independientemente de que ellos mismos sean por naturaleza herméticos. Y en este sentido, me parece magistral la forma en que Batya Gur a través del inspector Ohayon va penetrando, sin violencia, en ese mundo.

El desarrollo de la investigación es lento, pero no exento de tensión y de intriga y aunque la novela es larga no cansa ni aburre al lector que, como en toda buena novela policíaca, se siente desconcertado en varios momentos. Solo hasta las ultimísimas páginas el misterio no queda desvelado, aunque ha habido pistas suficientes para que el lector no se sienta defraudado ni escamoteado.

Pero no podemos olvidar que estamos hablando de una escritora israelí y por lo tanto no va a dejar de tocar algún tema que tenga una relevancia en ese país, en este caso es la situación interior de los militares para cumplir las órdenes que les vienen desde arriba y que, con frecuencia, son percibidas en contra de la conciencia. Este tema, aunque sea tratado brevemente en relación con el número total de páginas es muy interesante.

Libro sorprendente y que anima a seguir leyendo el resto de las novelas de la malograda autora. Los personajes están tratados con profundidad y con buena capacidad de penetración en su personalidad. En todas ellas se ve una fina manera de escribir, reflejo del origen académico de Batya Gur y que eleva la valoración del género policiaco.


Batya Gur nació en Tel Aviv en 1947, y es descendiente de supervivientes del Holocausto. Doctora en literatura comparada en la Universidad Hebrea de Jerusalén, y durante más de veinte años, profesora de la misma Universidad. Escribió crítica literaria y cortos ensayos  en el periódico Haaretz. Murió en Jersulem en 2005.

martes, 31 de diciembre de 2013

El legado de los huesos

Dolores Redondo
Destino, Barcelona, 2013. Págs. 549.


Dolores Redondo (San Sebastián, 1969) ha inaugurado un nuevo género de novela donde se integran los elementos propios de la novela policiaca con la mitología navarra centrada en el Valle del Baztán.

La primera dificultad proviene de entender bien el sentido y el alcance de unos personajes mitológicos que resultarán absolutamente desconocidos y extraños a la gran mayoría de lectores y, aunque la escritora se esfuerce en explicarlos no acaban de ser convincentes ni claros, con el agravante de que son importante para poder entender el curso de los hechos.

Aunque es independiente de la primera novela, El guardián invisible, hay muchos datos en ésta que se dan por supuestos y pueden resultar oscuros para los que no la hayan leído. La inspectora Salazar vuelve a ser la protagonista absoluta del relato y las dos novelas, en las que se ve totalmente implicada su familia, dependen en buena parte de su historia personal, de su infancia. Muchos de esos datos se explican en El guardián invisible, por lo que de nuevo el lector se puede encontrar un poco perdido.

Los hechos narrados son muy complejos, pero en su conjunto, se dan varios asesinatos y los criminales reconocen su autoría sin ningún tipo de presión y con toda frialdad, pero una vez que se han declarado culpables acaban suicidándose y dejando una extraña palabra como mensaje. A la vez se descubre que los cadáveres de las víctimas tienen un brazo mutilado desde el codo. Los hechos se van entrelazando con otros asesinatos relatados en la novela anterior, y después de avanzar bastante la novela se va estableciendo la relación entre todos y el descubrimiento de un asesino muy peculiar. Eso sí, recurriendo a la iluminación de un personaje muy curioso, el inspector Dupree de Nueva Orleans, que la inspectora conoció en su entrenamiento con el FBI en Quantico, pero que además aquí desaparece sin dejar ni rastro.

La primera novela sorprendió por su originalidad, pero aquí se ha rizado demasiado el rizo y cansa en muchos momentos, independientemente de lo que ya se ha apuntado: es exhaustiva la referencia al mal tiempo de Elizondo y el Valle del Baztán, con descripciones largas, directas y con mucho calificativo; es una concesión a la galería el acoso, aunque gentil, del juez a la inspectora que desvía la atención; tampoco tiene sentido el giño obsesivo que hace a su propia maternidad, aunque sea un elemento clave de su historia personal y que acabe en una situación melodramática. Menos sentido tiene todavía, el hacer comparecer a la Iglesia Católica de una forma ridícula y a un personaje siniestro, el Padre Sarasola, sacerdote y psiquiatra y miembro de una institución que tiene una clínica en la ciudad de Pamplona y que hace que se involucren de una manera absurda en la investigación.


¿Qué ha pasado de una novela a otra? No lo sé, pero es frecuente en muchos escritores que se encuentran con una buena fórmula, quieran estirarla indefinidamente como las series de televisión por temporadas. Ahora solo falta esperar a la tercera y última novela para ver si se recupera, por lo menos literariamente. Para acabar el número de páginas es excesivo y la lectura se hace farragosa, cansa y aburre y poco a poco va naciendo en el lector el deseo de saltarse esos larguísimos párrafos descriptivos y reencontrar el desarrollo del relato y el desenlace final.

jueves, 27 de junio de 2013

Un soplo de aire fresco

Don Winslow
Mondadori, Barcelona, 2013, Págs. 378. TO: A Cool Breeze on the Underground, Trad: Óscar Palmer Yañez

Desde Estados Unidos llega una nueva serie policiaca y nuevo investigador. El autor es muy leído en USA y su personaje es simpático y original, distanciándose mucho de otros investigadores o policías a los que estamos acostumbrados. Dado el auge de las novelas de este tipo, la mayor parte de las veces, una gran parte del reclamo lo constituye el protagonista y su singularidad. Winslow ha dado en el clavo con Neal Carey.

La novela originalmente es de 1991 y es el inicio de una serie de cinco, acabadas de publicar en 1996.

Un soplo de aire fresco comienza con la presentación del personaje. Neal Carey es un chiquillo de 11 años, que malvive con una mala madre en un mal barrio neoyorquino y que al intentar robarle la cartera a Joe Graham, se encuentra con el hombre que le va a ayudar a ser todo en la vida y al que pasará a llamar papá. Graham le instruye para convertirse en investigador privado, aunque un tanto especial. Toda la primera parte de la novela, divertida y agradable, es el proceso de instrucción al que se ve sometido Neal para convertirse en detective. Pero esto no es todo, va a hacer una carrera universitaria y se va a convertir en un espíritu exquisito, amante de la buena literatura y conocedor a fondo de ella, ahora bien, esto lleva consigo el ponerse al servicio de una pequeña empresa de resolución de casos especiales de la que también forma parte Graham.


La segunda parte de la novela transcurre en Londres a donde ha sido enviado Neal para recuperar a Alison Chase, la hija de un político que se ha echado a perder desde muy pequeña y que ahora ha escapado de casa y devolverla al hogar antes de las elecciones. Entramos en un submundo, el de la droga y el delito: el relato es sórdido, como no puede ser menos y da una idea muy exacta de la realidad. El protagonista haciendo gala de toda su profesionalidad consigue introducirse en el mundillo, engañar a todos y sobre todo lograr que no le engañen y no le borren del mapa y acabar el encargo con perfección. Hay todavía una tercera parte, remate de todo, que el lector tendrá que descubrirla y que es un buen cierre.


Estamos ante una buena novela y principalmente un personaje con el que le lector se identifica, porque es agradable, educado, y sabe comportarse y además resuelve bien el caso, sin estridencias o saltos de escritor que no sabe como acabar.

lunes, 15 de abril de 2013

Don de Lenguas

Rosa Ribas, Sabine Hofmann
Siruela, Madrid 2013, Págs. 407

Sorprendente novela policíaca, escrita por Rosa Ribas (Prat de Llobregat 1963) y que se une a la lista de las seis novelas ya publicadas y por Sabine Hofmann (Bochum, Alemania 1964) que se estrena con este título. Ambas son filólogas y esta procedencia se refleja profusamente en el texto.
La acción transcurre en Barcelona en 1952, en vísperas del Congreso Eucarístico Internacional. Es una época dominada por la dictadura y todos los acontecimientos hay que encuadrarlos en ese contexto político para asi poder entender las tramas del poder, la corrupción, las pugnas para sobresalir y las luchas entre facciones. Es una sociedad corrupta y timorata, donde el miedo a manifestar las opiniones y el temor a caer en desgracia o ser denunciado como desafecto al régimen tiene una importancia relevante. La policía está al servicio del poderoso y también está dividida según los políticos que apoyan a uno u a otro; sus métodos son poco ortodoxos y su moral y su concepto de la justicia muy poco claro. Este contexto sociológico es clave en la novela.
Con motivo de la investigación del asesinato de Mariona, una mujer muy conocida de la burguesía catalana, al inspector Isidro Castro, hombre duro y con métodos de trato de las personas reprobables, le imponen una joven periodista, Ana Martí, para que le acompañe y de la cobertura informativa conveniente a la marcha de la investigación. Pero Ana, deseosa de cosechar méritos y de subir en el escalafón profesional y porque lleva el periodismo en la sangre, no se conforma con este papel y por su cuenta va haciendo pequeños descubrimientos que rebelan una complejidad y profundidad del problema inimaginable. Ana acaba pidiendo ayuda y confiándose a Beatriz, pariente suya y profesora de literatura, que se verá totalmente implicada en el caso. La aportación de un razonamiento nuevo, con muchos elementos literarios, no solo dan colorido al relato, sino que son fundamentales para la resolución del caso.
Buena novela policiaca, buena trama, mejor puesta en escena y con una capacidad de establecer un clímax que da mucha fuerza a la narración. Y además muy bien escrita, con un lenguaje pulido y muy cuidado. Su lectura, consecuentemente, es adictiva.
El contexto sociológico, aunque está enturbiado por una cierta visión ideológica de las autoras, no interfiere sustancialmente en el relato.

domingo, 3 de marzo de 2013

El guardián invisible

Dolores Redondo
Destino, Barcelona, 2013, Págs. 432

Una nueva novela policiaca, y en este caso de una autora española. Bien escrita, bien resuelta, con arranque, con un buen desarrollo que va aumentando en tensión y con un final coherente. La escritora ha sabido seguir las pistas clásicas de toda buena novela policíaca y ha dado en el clavo, resultando un excelente relato.

Es el primer caso de lo que Dolores Redondo llama trilogía del Baztán, valle navarro en el que transcurre la acción. Esta primera novela, dedica bastante espacio a perfilar la personalidad y la historia de la inspectora Amaia Salazar, natural de Elizondo, donde suceden los hechos. Es una historia traumática, que la acompaña y que en algunos momentos condiciona la acción policial, pero que influye menos que lo que el lector cree en el desarrollo final. La ambientación y la descripción de lugares, tanto urbanos, como naturales es muy buena y bien trabajada.

Su originalidad estriba en que sabe mezclar la investigación con el relato de elementos de la mitología de aquellas tierras, leyendas que se han ido transmitiendo de unos a otros y que según la autora están muy arraigados en el pueblo. En este sentido no es fácil sustraerse a que Dolores Redondo dejándose arrastrar por algo muy actual, quiera hacernos pensar que el pensamiento mágico antiguo común a todas las regiones dominadas por una naturaleza salvaje es algo real y que sigue estando presente: es la pretensión de recuperación de lo legendario como parte de la identidad cultural de un pueblo. Pero prescindiendo de este detalle, el resto de la novela es impecable.

El caso es aparentemente sencillo: junto al cauce del río Baztán aparece el cuerpo desnudo de una adolescente con unas características similares a las de un asesinato ocurrido hace un mes. La inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, Amaia Salazar, dirige la investigación.

Amaia se traslada a Elizondo, acompañada de James, su marido, escultor norteamericano enamorado de Pamplona, y de sus ayudantes, el inspector Montes, que pasa por una crisis personal profunda y que reacciona con recelo al no darle el mando de la investigación y el subinspector Jonan, un joven policía, arqueólogo y antropólogo, el personaje quizá menos logrado de la novela.
En la narración se va alternando la investigación del caso con los complicados problemas familiares que Amaia que se van desvelando poco a poco.

La violencia propia de toda novela del género está bien tratada; en algunos momentos las descripciones sexuales pueden ser un poco duras, pero están tratadas con delicadeza y sensibilidad.

En resumen una buena novela de una autora que deseamos que se consolide en las próximas entregas.


http://www.doloresredondomeira.com/

sábado, 26 de enero de 2013

El centinela



Robert Crais
Roca editorial, Barcelona 2012, págs. 313. TO: The Sentry, Trad: Ana Herrera

Una auténtica novela negra, de las que no es fácil encontrar muchas ahora. Sorprende que en la portada se haya incluido un elogio de uno de los grandes de la novela policiaca actual, David Baldacci, diciendo que es “uno de los mejores escritores de novela negra que jamás haya leído”. Para seguir centrando al autor, hay que añadir que es amigo de otro de los grandes del género, Michael Connelly y que en novelas de ambos aparecen, aunque fugazmente, personajes del otro. Con esto ya queda demostrado que la novela tiene buenos credenciales.

Crais tiene dos series de novelas, cada una con un personaje: Joe Pike, es policía y ex militar y Elvis Cole, investigador privado. Ambos personajes son amigos y en esta nueva novela trabajan los dos, aunque la mayor parte corra a cargo de Pike.

La acción transcurre en California, aunque sus antecedentes están en Nueva Orleans. Pike detecta a unos individuos sospechosos, va tras ellos e impide que den una paliza al dueño de una tienda de bocadillos. Todo es extraño, pero Pike, se queda prendado de la sobrina y se acaba implicando a fondo en la defensa y ayuda de los dos.
Los sucesos se van complicando, poco a poco, de una manera lógica y aparecen las bandas de latinos y como es natural la policía y también el FBI. Y poco a poco se va pasando de bandas a mafias, la mejicana y la boliviana y la novela va transcurriendo con una fuerza e intriga, paralela a la creciente violencia. En un cierto momento Pike pide ayuda a Cole y a partir de ese momento se reparten la novela a partes iguales y son tan definitivos el uno como el otro.

Pero aquí, muy pocos son lo que aparentan o dicen ser y el lector pasa de un asombro a otro, pero al final, aunque muy trágicamente porque ésta si es una novela negra, se lleva a un desenlace no predecible de ninguna manera.

Los dos personajes principales están tan bien estudiados por el autor, que fluyen con una gran naturalidad. No es solo una descripción física sino un profundizar en su personalidad, sus sentimientos, sus reacciones. El resto, aunque el nivel sea menor están bien estudiados y no son nada artificiales. La distinción entre el bien y el mal, tan difuso ahora en algunas novelas policíacas queda perfectamente definida.

Estamos ante una de esas novelas que elevan de categoría el género y que sin caer en las estridencias y patologías a las que nos querían acostumbrar los escritores nórdicos, construye una trama excelente y muy bien desarrollada y un final lleno de sentido.

Robert Crais  nació en Baton Rouge, Luisiana, EEUU en 1953. A los 15 años compró un libro de segunda mano: "La hermana pequeña" de Chandler que  despertó en él, su amor a la escritura, a Los Ángeles y la literatura policíaca. Estudió ingeniería mecánica y tras varios años de director de cine aficionado y escribiendo relatos cortos, se trasladó a Hollywood en 1976 donde escribió los guiones para series como Canción triste de Hill Street, Corrupción en Miami y La ley de Los Ángeles.
Web del autor: http://www.robertcrais.com/ (en inglés)