viernes, 6 de octubre de 2017

Escrito en el agua

Paula Hawkins
Planeta, Barcelona, 2017.

La primera novela de Paula Hawkins, La chica del tren, logró un gran éxito y en poco tiempo apareció en las listas de los más vendidos y todavía permanece en las de algunos países. Esta segunda novela, aunque ya no tenga el sello de la originalidad del estilo, continúa siendo una novela que atrapa y que mantiene la tensión perfectamente dosificada. No contiene grandes ideas, es entretenimiento, pero no deja de tener su valor, al penetrar la autora en el mundo femenino, sabiendo lo que hace.

El argumento gira alrededor de un supuesto suicidio. Nell Abbott ha aparecido muerta en la conocida como “la fosa de las ahogadas”, en un lugar del río que pasa por Beckford (Reino Unido) donde anteriormente ha habido ya varias muertes de mujeres. Jules, hermana pequeña de Nel tiene que volver al pueblo y hacerse cargo de la hija de
Nel, Lena, una adolescente, que desde un primer momento está absolutamente segura de que su madre ha sido asesinada. Sean Townsend es el comisario del pueblo y su madre también se suicidó en el mismo lugar. Tiene que encargarse del caso y ante las pruebas que parecen evidentes está convencido de que Nel, tanto como su madre, se suicidaros. En escena va apareciendo también otra familia con una hija adolescente que también se suicidó. Al principio no es fácil hacerse cargo de todos los personajes, y de todo el complejo cuadro de relaciones entre ellos.

De Nel se nos cuenta que estaba fascinada, como muchos de los habitantes del pueblo, del río, que es realmente el protagonista principal. En el momento de su muerte, se ocupaba como escritora en era investigar y recrear las historias sobre los suicidios en el río, acudiendo a los personajes que pudieran aportar datos y procurando dar una interpretación a los hechos.

El estilo literario es igual que el de la anterior novela. Está dividida en cuatro partes que se suceden secuencialmente pero que implican un cambio o un progreso en la acción.

Los capítulos son relatos en primera persona de cada uno de los personajes, en los que se va reflejando la acción, pero sobre todo sus reacciones interiores, su interpretación personal de los hechos y la visión que tiene del resto de los personajes. Aquí está la parte importante de la novela en la que la autora refleja un buen conocimiento de la psicología femenina y el modo de ver e interpretar a los demás.

Podemos leerla como puro entretenimiento y gozar con la tensión y el enigma que se desvelando poco a poco, para descubrir la verdad al final, pero hay un segundo nivel más en profundidad que puede ser interesante para muchos lectores, que es el de la imaginación y la manera en que cada uno puede ver e interpretar los mismos hechos, dependiendo de su personalidad y de su apreciación de los datos y de la idea que tiene de cada persona.

Literariamente seguro que no habrá unanimidad, pero Hawkins, no ha abandonada la originalidad en su modo de plantear un caso, relatar y retratar a los personajes que empleo en la primera novela.


jueves, 7 de septiembre de 2017

Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado

Maya Angelou, Libros del Asteroide, Barcelona, 2016, Págs. 348. TO. I Know Why the Caged Bird Sings. Trad. Carlos Manzano

Maya Angelou (San Luis, Misuri, 1928-2014), es el pseudónimo de Marguerite Annie Johnson, una mujer que desde muy pequeña tuvo que sufrir todo tipo de humillaciones y vejaciones por ser negra. Cantante, poeta y otras ocupaciones más, que ejerció para sobrevivir, hasta convertirse en una de las grandes activistas del movimiento por los derechos civiles, junto con Martin Luther King y Malcolm X. Posiblemente Angelou era, en el momento de su muerte, la poetisa más famosa de Estados Unidos.

Esta novela, encabeza la serie de siete libros autobiográficos, además escribió ensayo y sobre todo poesía, aparte de guiones para cine, televisión y teatro.

En Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado cuenta su infancia y su primera juventud en Stamps (Arkansas), San Luis (Misuri) y California. Marguerite y su hermano, un poco más mayor, pasan
temporadas viviendo con su abuela materna, con su madre y sus cambiantes parejas o con sus abuelos paternos. Cuando tiene siete años, es violada por el novio actual de su madre y ya no se podrá olvidar de este atroz suceso en toda su vida, que le llevo, entre otras cosas, a dejar de hablar durante cinco años, por los fuertes remordimientos que le produjo porque en parte se sintió culpable.

Todo lo tiene en contra: pertenece a una familia desestructurada y es negra en el racista sur del siglo XX americano, sufriendo todas sus consecuencias. Su sensibilidad es exquisita y sabe valorar con profundidad, el cariño de su abuela, o de una amiga de su abuela, o de la banda de niños con la que vive una temporada

La búsqueda y aceptación de su identidad pasa por su sexualidad. Duda de su posible lesbianismo, pero al quedarse embarazada a los 16 años, confirma su identidad y acoge a su hijo con inmenso cariño.


Pero ella sigue luchando y forjándose un futuro, superando todas las dificultades. Y haciendo entender la fuerza que tiene cada uno para llegar a ser mucho más de lo que los demás nos permiten a veces. La novela es dura, pero es muy amena, alegre y esperanzadora y su lectura es muy estimulante.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Cuatro mendrugos de pan. De las tinieblas a la alegría


Magda Hollader-Lafon
Periférica, Cáceres, 2017, Págs. 135. TO. Quatre petits bous de pains. Trad. Laura Salas Rodríguez.

La literatura sobre el holocausto es exhaustiva y constantemente están apareciendo nuevas publicaciones que han producido en los lectores un efecto de saturación, por eso cuesta ponerse a leer otra nueva novela de esta temática. Sin embargo, estamos ante algo distinto y novedoso.

La autora, superviviente del holocausto, es unos de los 437.403 judíos húngaros que fueron deportados entre el 15 de mayo y el 9 de julio de 1944 y exterminados en los campos nazis, sobre todo en Auschwitz-Birkenau. Como se explica bien en la introducción de los editores y en la nota histórica final que contiene el libro, el exterminio de los judíos húngaros, fue sistemático, profesionalizado, cruel hasta la saciedad, ya que se ciñó a un plan perfectamente diseñado que se había ido elaborando en las sucesivas deportaciones de otros países europeos. La autora, de manera milagrosa, pudo salvar su vida con otras mujeres a base de arrojo, de valentía, de fortaleza, tanto en la permanencia en los campos, como en el momento de la huida.

Pero en los dos relatos que componen el libro, Hollander-Laffon no pretende volver a contarnos los horrores de esos tremendos días, sino más bien mostrarnos algo a lo que no estamos acostumbrados: aspectos humanos, delicadezas humanas, que hasta en situaciones tan extremas están presentes. Es una nueva visión de los campos. No se prescinde de relatar momentos duros, crueles, pero son colaterales, no es lo importante, son el fondo del cuadro; lo que vale son los detalles de humanidad que la autora insiste en mostrarnos y que nos demuestran que el hombre, esté en la situación que esté, no deja de ser humano, aunque le quede muy poco. Ella misma se encontró en un camino que “estaba lleno de espinos que me han herido a menudo, pero el sol ha ido apareciendo en el momento justo” y que acabó feliz gracias a que “el amor ha secado las heridas que representan las correspondientes aperturas a los caminos de la amistad” (pág. 68)

El libro está formado por dos relatos. El primero, Los caminos del tiempo fue escrito en 1977 después de una permanencia en un hospital, y es un testimonio de aquellos momentos trágicos que pasó. Son capítulos breves, compuestos por retazos de lo que la memoria le va trayendo, a veces son poéticos, a veces son más duros, pero siempre esperanzados. De uno de estos relatos se extrae el título. Aquí se presenta una reedición de ese testimonio, corregido por la autora.

El segundo, De las tinieblas a la alegría, es pura poesía y sentimiento. Toda una profunda reflexión interior, elaborada en base a los relatos que ha ido transmitiendo a sus alumnos de educación primaria y secundaria. Representa el camino de búsqueda de un Dios que no es fácil encontrar entre tanta barbarie deshumanizada, y por eso concluye diciendo: “Estoy segura de que Tu, mi Dios, no querías el Holocausto y que el sufrimiento de cada uno de nosotros es Tu propio sufrimiento” (Pág. 123)


En resumen: un libro que merece la pena ser leído y que se escapa de todos los moldes que nos hayamos forjado de esos acontecimientos históricos y de sus sufridos y, muchos de ellos, asesinados, protagonistas.

sábado, 26 de agosto de 2017

Una canción inesperada

Leire Quintana.
Maeva, Madrid, 2016. Págs. 263. Prólogo de Espido Freire


Los relatos testimoniales son como los hermanos pequeños de las memorias. Más breves, más centrados en un momento decisivo y seguramente, con un deseo de animar, ayudar, hacer ver que se pueden superar casi todos los  momentos y pruebas de esta vida.

Aquí nos encontramos con un testimonio muy original. La autora, Leire Quintana, va a contar en doce capítulos y una coda su experiencia en un monasterio, seguramente benedictino en Galicia, donde  ha ido a compartir la vida monástica plenamente, abandonando una situación profesional holgada, para recuperar el control y el sentido de su vida. Llega allí se lee en el prólogo “con un dolor interno considerable, con la inteligencia convertida en una enemiga y un hueco en el lugar donde antes estuvo el corazón”. Como todo testimonio el relato acaba con el éxito de la experiencia. El abandono del Monasterio, se debe a descubrir que no era esa la vida que Dios podía esperar de ella, pero sí que era necesario que se sometiera a esa inmersión de varios años para descubrir un rumbo perdido en la vida y en la búsqueda de la felicidad.

Cada uno de los capítulos consta de dos partes: una profunda entrevista con la madre abadesa, Marie, y un diario narrando los acontecimientos sencillos de cada día. El primer núcleo es muy de fondo y contiene consejos sabios y acertados e incita a plantearse cuestiones válidas también para el hombre de la calle. La segunda parte, el diario, que lo escribe por sugerencia de la Madre Marie, es desigual, pero ayuda a descubrir la riqueza de una vida sencilla, sin grandes complicaciones y aprender a descubrir el encanto que tienen las cosas más insignificantes de la vida.

Sus fuentes son autores como los Padres del desierto, el maestro Eckhart y sobre todo san Bernardo, siempre con un fondo benedictino; pero a la vez introduce "recetillas" de algunos libros de autoayuda norteamericanos de los que extrae consejos prudenciales muy de sentido común. El adobo de muchas frases latinas breves y muy certeras, traducidas al castellano le da una nota de cultismo. Lo más asombroso es que el libro engancha, lleva a sonreír, a aceptar muchas de las cosas que se explican y a sentir un cierto sosiego interior con su lectura. A la vez, como se centra mucho en la vida ordinaria del convento, se hace el descubrimiento de cómo esas monjas de clausura, encerradas tras unos muros, siguen siendo muy femeninas y humanas y con una vida llena de plenitud y felicidad. Si pensamos que el libro se va a centrar en lo religioso, estamos muy equivocados, es más, a alguien le podrá parecer que se habla poco de Dios, que es todo demasiado humano, pero si mira más en profundidad descubrirá un sentido religioso en todo lo que se describe.


El relato está bien escrito, es ameno y gustará a todos los que con un mínimo de sensibilidad sepan apreciar un relato sencillo que hace pensar y que no intenta moralizar ni convertir a nadie, en ningún momento

domingo, 20 de agosto de 2017

El adoquín azul

Francisco González Ledesma
Menoscuarto, Palencia, 2014, págs. 74

El adoquín azul es un relato corto escrito por Francisco González Ledesma (Poble de Lec, Barcelona 1927), prolífico escritor de origen republicano que, desde novelas del oeste y de ciencia-ficción y comics, hasta novela negra y artículos periodísticos ha ido explorando muchos géneros.
            Este librito que apareció por primera vez como regalo en una revista, recrea la historia de un republicano ideal, romántico, ingenuo, poeta, entregado a los demás y que se ve envuelto en una redada organizada por la policía –sobre todo por el cruel y calificado de fascista, comisario Ponce- en la Barcelona de 1945. Huye herido, pero una mujer le salva en el último momento y le esconde en su propio estudio; es Ana, precisamente la mujer de Ponce. Ana, descontenta de su realidad, intenta ayudar a los que sufren por los ataques injustos de la policía, intentando así darle un sentido a una vida y a una posición social con la que no está de acuerdo.
            Montero, así se llama el republicano, consigue salir de España con la ayuda de Ana y encontrar un trabajo en Nueva York, que abandonará definitivamente con el paso de los años para volver a su amada Barcelona y recuperar a Ana, de la que sigue agradecido y enamorado. La búsqueda del piso donde estuvo refugiado y el adoquín azul de la calle es ardua: los tiempos han cambiado, las personas también, las referencias son confusas y no es fácil avanzar. Al final las pistas se aclaran pero el final no es lo que se espera.

            Escrita con mucho cariño, con un fondo palpable de sensualidad –común en todas las obras del autor-, contiene unas descripciones sencillas pero entrañables de calles y rincones de Barcelona y entra en los sentimientos personales no siempre de un modo certero. La ligera intriga que tiene hace que su lectura sea agradable y ayuda a plantearse los temas de fondo sobre la vida y los ideales que le preocupan al autor.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Un asunto sucio

Marco Vichi
Duomo Nefelibata, Barcelona 2017, Págs. 292. TO. Una brutta faccenda, Trad. Cristina Zelich González.

La novela transcurre en Florencia en abril de 1964. El protagonista es el comisario Bordelli, al que acompaña Piras, un policía sardo, joven y que llegó el año pasado a la comisaría, y que da la casualidad que en la Segunda Guerra Bordelli coincidió íntimamente con su padre y le tiene una gran estima. El resto de los personajes son el jefe de policía Inzipone que, como es habitual, quiere quedar bien ante sus superiores y aprieta al comisario para que resuelva los casos cuanto antes y el forense Diotivede, un médico mayor, humano y muy entregado a su trabajo.

El comisario es un hombre normal, viudo, solitario y que acude con frecuencia a ver a Rosa, una buena mujer, con un pasado duro y que es una especie de madre que le masajea los doloridos huesos y músculos, le da de comer y de beber y le escucha todo lo que precisa. Como buen policía italiano, frecuenta la trattoria Da Cesare, pero directamente se dirige a la cocina donde Totò, un excelente cocinero, le prepara unos opíparos manjares, le escucha, le alienta y le aconseja. Solo queda decir que bebe muchísima grappa y cognac, pero tiene mucho aguante, y no para de fumar haciendo sufrir a Piras, que le molesta mucho el humo.

En la novela Bordelli tiene dos casos a resolver, uno el del enano Casimiro que aparece asesinado al
intentar averiguar unos hechos raros que suceden alrededor de una Villa y que es amigo suyo y otra el caso de un asesino múltiple. A la vez aparece una sociedad con la que el Comisario estuvo comprometido y que tiene como finalidad capturar a nazis que han cometido crímenes y hasta han sido condenados, pero se ha perdido su pista.

El ambiente de Florencia con el duro clima de un abril lluvioso y ventoso da fuerza a la novela. Aunque la ambientación urbana es importante (de hecho, al final de la novela el autor ha incluido unas fotografías de los lugares donde transcurre la vida ordinaria y los asesinatos) Marco Vichi no se recrea en ella y casi pasa desapercibida a no ser que se conozcan bien los lugares.

La acción es lenta, pero con un ritmo que mantiene alerta al lector, quizá esperando que haya más movimiento de los actores porque no parece que se avance, a la vez se van recreando momentos de la vida bélica del Comisario durante el armisticio y su relación con los alemanes, que casi siempre quedan muy mal parados.

En conjunto, aunque se ha rodeado la publicación de muy buenas críticas, no es la gran novela policiaca italiana, aunque esté bien escrita y de una visión de la ocupación nazi y sus consecuencias bastante original. Como género policiaco es singular ya que la investigación propiamente policial es muy escasa y solo en las últimas páginas se revela la solución bastante alambicada de los asesinatos.


viernes, 4 de agosto de 2017

Recordarán tu nombre

Lorenzo Silva
Destino, Ancora y Delfín, Barcelona 2017. Págs. 494 incluídos créditos y bibliografía.


No es la primera vez que Lorenzo Silva (Madrid 1966) explora la guerra civil española y el relato histórico. En esta ocasión se centra en un general de la Guardia civil, José Aranguren, con el que siente emotivamente muy unido a través de sus dos abuelos y la admiración y simpatía que tiene por la Guardia civil.

Pretende ser objetivo, pero basta repasar la bibliografía consultada y la manera de tratar y juzgar a los personajes de uno y otro bando para comprobar que el tratamiento es muy desigual y no puede ocultar su querencia por el bando republicano. Bastaría que citara algunos textos del ignorado por unos y otros, Chaves Nogales, al que recurre en varios momentos, para que la balanza no se inclinara de forma tan desigual. El mismo, al presentar el libro en varias ciudades ha explicado que ha construido la novela a partir de documentos y evidencias históricas facilitadas en su mayor medida por los familiares del general. No se puede hacer un relato de este tipo sin acudir solo a un tipo de fuentes, ignorando las del bando contrario.

Dada la importancia que tuvieron los acontecimientos de la guerra de Marruecos en la que los principales personajes estuvieron presentes, dedica una buena parte del libro a las batallas que allí se desarrollaron y como intervinieron cada uno de los que luego van a aparecer en la España en guerra. Es una parte muy extensa y escrita de un modo ameno, aunque al recurrir a transcribir directamente alguna fuente se puede hacer un poco pesada y el lector puede quedar abrumado por la relativa consistencia que tiene para el estudio biográfico del personaje.

Otro tanto de los mismo ocurre para describir la situación de España durante la Republica y de los diversos gobiernos que se fueron sucediendo y la larga lista de políticos y ministros que en tan poco tiempo fueron efímeros protagonistas.

La parte fundamental, pero no la más extensa, se desarrolla en los días del 18 y 19 de julio y siguientes, de 1936 en Barcelona donde en ese momento estaba destinado Aranguren y, mas tarde, en Valencia. En general, aunque cita los detalles de varios de los momentos más trágicos de esos días y no descuida dar noticias de otros lugares de España, se centra sobre todo en Barcelona.

Para Silva hay unos acontecimientos que no son opinables: Aranguren y los militares republicanos fueron los auténticos héroes ya que fueron los que obedecieron a los que tenían el poder, prescindiendo del modo en que gobernaban, mientras que los del bando contrario eran unos sediciosos y traidores por no seguir a los gobernantes. Para él, al frente de los amotinados, acabo estando un militar mediocre, Franco, que accedió al mando después de muchos titubeos y cuando vio que la situación era segura para él. Militarmente le juzga con una dureza extrema, considera que sus maniobras fueron nefastas y que Franco y los suyos, solo ganaron la guerra por la ayuda definitiva y absoluta de los fascistas italianos y alemanes. Entre otras cosas, ignora las ayudas que los republicanos tuvieron de otras potencias mundiales y avanza la hipótesis que da como cierta que si la guerra europea se hubiera adelantado no habrían ganado la guerra los sediciosos.

La apología de la Guardia Civil es absoluta y lo mismo de los Generales Aranguren y Escobar, reconociendo todas sus virtudes que, de ningún modo hay que negarles, aunque con Escobar, dada su fe católica profunda, es menos claro, dejándose llevar por su escepticismo religioso. Con el enemigo no se permite el más mínimo elogio y sobre todo con el General Franco al que trata con una dureza radical: es capaz de justificar los actos de vandalismo y venganza absoluta de otros como los anarquistas, pero nunca con los que se han levantado en armas.

El proceso de Aranguren lo presenta como un acto de injusticia total, coronándolo con el comportamiento inhumano, cruel y sádico de Franco al no concederle el indulto.


Silva quiso hacer una novela, pero no lo ha conseguido, es un libro histórico, aunque no escrito por un historiador imparcial y objetivo y por tanto, se lee con recelo al señalar al lector desde un primer momento y con tanta fuerza, quienes son los buenos y los malos.