sábado, 6 de abril de 2013

El mar y veneno

Susaku Endo
Ático de los libros, Barcelona (2011), 200 págs. 18,50 €. T.o: Umi to Dokuyaku. Traducción: David Favard.


Susaku Endo (Tokio 1923-1996) se convirtió al catolicismo, junto con su madre, a los doce años; estudio literatura francesa y pasó varios años en Lyon donde conoció a los grandes escritores católicos franceses que dejaron una profunda huella en él, determinando que  el planteamiento cristiano de la vida ocupara el centro de la reflexión de sus novelas, en contraste con una cierta mentalidad oriental.
La acción de esta novela transcurre en Japón durante la segunda guerra mundial, en el Hospital de la Facultad de Medicina de Fukuoka, y con el ruido de fondo de los bombardeos americanos y la presencia de los militares japoneses, en un momento de pesimismo bélico, cerca ya de la rendición.
El marco de la novela son los experimentos reales (vivisecciones) que se realizaron con los prisioneros americanos. Esto le va a servir para desarrollar un profundo planteamiento de la motivación que lleva a todo un equipo médico a aceptar tales experimentos y el proceso interior de sus conciencias: ¿qué es lo que puede llevar a un médico, a una enfermera a participar en una experimentación con seres humanos que va a acabar irremisiblemente con su vida? ¿qué efectos producen en su conciencia? En varios momentos y de una manera sutil se plantea el juicio de Dios y el mismo protagonista admite que: “persistía en mí la idea de que algún día me enfrentaría a lo que había hecho a lo largo de mi vida y que tendría que pagar por ello” (p.153).
No basta solo con inhibirse del mal, hay una culpabilidad en los que omiten acciones para oponerse a una acción mala. No hay razones que justifiquen acciones como ésta y los mismos médicos no creen en ellas, pero la ambición, el deseo de triunfo, de seguir avanzando, de escalar un puesto en la escala social médica es lo que les impulsa.
La novela está muy bien estructurada: desde un pequeño prólogo en el que se descubre al doctor Suguro que pasa consulta en un barrio de periferia y que es uno de los médicos ayudantes que participaron en los experimentos, se desarrollan tres partes: la primera, que da título a la novela, se investiga y describe el mundo interior del protagonista y del resto de los médicos, el ambiente hospitalario, sus intrigas y la justificación de la experimentación. La segunda parte se centra en el atormentado mundo de una de las enfermeras y el de otro de los  médicos ayudantes, diametralmente opuesto al del protagonista, que enmarcan la fatídica operación de un bonachón y simple piloto americano. La tercera parte (Antes del alba) es el post experimento y la situación anímica de los que han participado.
La novela es de corte muy europeo, con una tremenda problemática moral, dibujando prototipos humanos a través de sus personajes.
No obstante el tema, tan crudo, la novela no se hace asfixiante, no agobia. Su lectura es pacífica, no engendra violencia interior, más bien sugiere una reflexión sobre el ser humano. Aquí se ve el carácter oriental de su autor porque es capaz de relatar unas situaciones tan extremas y terribles, con educación, con limpieza, con una gran delicadeza. Es lógico, que Endo fuera un firme candidato al Nobel, porque solo esta novela se lo merece

viernes, 29 de marzo de 2013

Volver


Toni Morrison
Lumen. Barcelona, 2012, Págs, 159, TO: Home, Trad Amado Diéguez.

Morrison ganó el premio Nobel en 1993. Volver, el último de los diez títulos que componen su obra
literaria, está dedicada a su hijo Slade, muerto hace dos años. Para los especialistas en la autora, el estilo con que está escrita es muy similar a su anterior publicación: Mercy (Una bendición) de 2008 y marca un cambio de rumbo.

Estamos a mediados del siglo XX, Frank Money, es un soldado negro que ha combatido en la guerra de Corea y que ha vuelto hace un año a los Estados Unidos, de ahí el título castellano o el más expresivo original inglés. Recibe una carta preocupante en la que se habla de su hermana Ycidra, “Cee”: “Ven cuanto antes. Ella habrá muerto si tardas mucho.” Y ante esta llamada, abandona todo para ir a salvarla, ya que siempre la ha estado cuidando y protegiendo. Y aunque éste sea el simple argumento, es más bien, una ocasión para mostrar su pensamiento sobre la vida, la familia, el sentido de las cosas, el racismo y la situación de la mujer, que es lo que da consistencia al relato.

Frank es un personaje curioso: es  presentado como enfermo mental. Precisamente la narración comienza en un hospital psiquiátrico en el que está preso y del que se escapa para comenzar su viaje. A través de monólogos vamos descubriendo el pasado, bastante duro por el que ha pasado. La guerra para él fue especialmente traumática, pero a la vez, fue una experiencia con sentido en una vida desarraigada y dura desde los inicios: “Al menos en la batalla hay un objetivo, emoción, audacia y algunas oportunidades de ganar junto a muchas de perder. La muerte es cosa segura, pero la vida es igual de cierta”. Es el único que queda de sus amigos y los recuerdos le atormentan, sobre todo alguno especialmente doloroso.

Pero la vida que lleva ahora es también terrible: una sociedad racista que no le ve con buenos ojos, después de haberse jugado la vida por ellos. Esta es una temática muy de la autora, que aquí no iba a faltar, junto con un cierto feminismo, siempre presente en sus obras.

El estilo de la novela es peculiar: frases cortas, bien construidas y muy precisas, parcas en adjetivos; es decir una redacción muy escueta que le viene bien con el tipo de relato.

Quizá no es la mejor muestra de la literatura de Morrison, pero se lee con gusto y no se aparta de sus temáticas habituales.

lunes, 25 de marzo de 2013

Relatos a la sombra de la Cruz

Enrique Monasterio
Palabra, Madrid 2013, págs. 152

Traigo aquí la reseña de este pequeño libro, casi cuento, de temática religiosa, porque tiene otra lectura, válida para cualquier lector independientemente de sus creencias.

En una conversación con el autor me manifestaba que no le costaba nada meterse en ninguna escena de los relatos evangélicos o de la vida ordinaria e imaginarse todo lo que ocurría, o “algo más” –añadía-, ya que comprendo muy bien el mundo imaginativo y creador de los niños. Este libro es una muestra de ello.

El libro está escrito de una forma sencilla, clara, positiva, atrayente, salpicada de humor. Sus personajes son conocidos, populares, en este caso sacados de los evangelios y protagonistas de la Pasión de Jesús; pero Monasterio se centra fundamentalmente en su mundo interior y así se manifiesta su imaginación desbordante: igual hace pensar y hablar al burro que utilizó Jesús para entrar en Jerusalén, como relata el proceso interior entre Judas y Caifás sobre la venta y traición de Cristo.

El núcleo del libro es la conocida Semana Santa, centrándose en los misterios de la muerte de Jesús en la Cruz, la cena Pascual, el prendimiento y la muerte y su Resurrección. Se complemente con los primeros pasos de la Iglesia naciente.

Para muchos será poesía, unos cuentos inventados a partir de unos personajes reales, para otros será ocasión de plantearse con más seriedad algunos aspectos de su vida, al leer entre líneas y ser invitado a reflexionar. Pero todos quedarán satisfechos por la sencillez infantil de este libro.

Se complementa con unos comentarios del mismo estilo aun himno clásico de la piedad cristiana eucarística: el Adorote devote.

Enrique Monasterio ha publicado El Belén que puso Dios, pequeño relato que ha alcanzado ya 14 ediciones y ha sido publicado a muchos idiomas, incluido el japonés. Aparte tiene otros dos libros más publicados. Mantiene un blog: http://pensarporlibre.blogspot.com.es/, con un número elevado de entradas

viernes, 22 de marzo de 2013

El mal del ímpetu

Iván Goncharov
Minúscula, Barcelona (2010) 103 págs.  Traducción: Selma Ancira.

Ivan Alexandrovich Goncharov (Simbirsk, 1812 – San Petersburgo, 1891), es un escritor ruso que se colocó entre los primeros con su célebre Oblomov, publicada en 1859, que tardó diez años en escribir y que sin duda es una de las grandes novelas de la literatura rusa. Goncharov también escribió novela corta y cuentos y entre ellos se encuentra “El mal del ímpetu”, relato breve pero muy sustancioso, escrito en 1838.
La novela comienza preguntando: “¿Han leído ustedes, muy señores míos, o por lo menos han oído hablar de ese extraño mal que antaño padecieron los niños tanto en Alemania como en Francia y que no tiene nombre ni ha quedado registrado en los anales de la medicina?”. Y así nos introduce para que comprendamos la enfermedad que aqueja a los exquisitos Zurov y que va a ser relatada por el amigo de la familia Filip Klimovich. Los Zurov viven en San Petersburgo, son una familia bien situada económicamente y culta; su casa durante el invierno está abierta a tertulias, se escucha música y se lee. Todos son bien recibidos.
Pero al llegar el buen tiempo, sufren una profunda transformación y son presa de una vitalidad tal, que les empuja a salir al campo a contantes excursiones, a un no parar, una especie de locura que les lleva hasta descuidar su salud y olvidarse de comer. Todos desde la abuela hasta los más pequeños se ven arrastrados por esa “seducción diabólica” (pág 52), como la llama Klimovich, que es el mal del ímpetu: un querer sacarle todo el jugo a la vida y a la naturaleza.
En el otro extremo está Nikon Ustínovich, al que va a consultar el narrador sobre la familia y que es un perezoso y glotón personaje, rico ucraniano, que vive permanentemente en la cama y que recuerda mucho a Oblomov.
El relato es hilarante, con momentos de verdadera risa y con unos personajes de todas las edades que están magníficamente retratados. Destaca la excursión esperpéntica y divertidísima en la que se ve envuelto Klimovivh. Y todo esto en un clima narrativo totalmente ruso.
No hay duda de que estamos ante una sátira, pero que no deja de tener actualidad, ante el peligro de los excesos y también de ese activismo tan propio de la sociedad contemporánea y que lleva a perder el sentido del equilibrio ante una actividad apasionada y desenfrenada
Breve narración, muy rusa, divertida, relajante y que nos llevará a degustar la auténtica literatura rusa.

sábado, 16 de marzo de 2013

Laberinto de fortuna


Medardo Fraile
Palencia, Menos cuarto, 212, págs. 273

Llegada la noticia de la reciente muerte de Medardo Fraile (Madrid 1925 - Glasgow 2013), merece la pena la reseña sobre su única novela. Y es que, Fraile, perteneció a un grupo de escritores, denominados entre otros títulos con el de generación de los "niños de la guerra", de la que era hasta ahora, uno de los pocos supervivientes.
Aunque conocido por sus cuentos principalmente, tiene una abundante producción literaria en ensayos, artículos y crítica, ya que no hay que olvidar que es profesor de la Universidad de Glasgow
            Laberinto de fortuna es su única novela, escrita en 1982 y como él mismo explica en la nota que precede al relato, no consiguió ganar ninguno de los dos conocidos premios a los que se presentó (uno era el Nadal). Fue editada de un modo nefasto en 1986, sin pena ni gozo, olvidada y reeditada en Venezuela en 2008. Ahora, por fin, se vuelve a dar a conocer en España en una edición digna.
            La novela tiene un tema, la infancia y, un protagonista, Manuel. El niño rubio y querido por todos, está muy bien retratado tanto en lo físico y ornamental, como en el espíritu, en su mundo interior, en su inocencia. Es un niño de clase media baja, de la época: con una vida dura, pero regalada, sumiso, pero con soberbia infantil, con reacciones ocurrentes y ganas de descubrir el mundo que le rodea; observa las cosas, las describe a su modo, toma partido, pero todo muy interiormente.
            Alrededor de Manuel, todo un mundo variopinto, de ricos, pero sobre todo de gente del pueblo, de arriba y de abajo y que va desde la madre enferma y postrada habitualmente en cama, al padre, bueno y pulcramente vicioso, y luego una retahíla de familiares más o menos cercanos, y la señorona que no podía faltar, entre los que el niño siempre es el centro. Esta profusión de personajes dificulta el relato porque no es siempre fácil establecer la relación para identificarlos.
La acción transcurre en los inicios del siglo XX madrileño. La época la centra el célebre incendio del Teatro Novedades el domingo 23 de septiembre de 1928, del que se da noticia porque nuestros personajes tenían previsto ir ese día, aunque luego se truncó casualmente. Tiene una escena gloriosa y es la verbena en el Manzanares, que constituye un relato costumbrista de calidad. Y junto a estos episodios puntuales están las calles, los barrios, los tranvías, la vida vecinal, los personajes diarios que le transmiten encanto a la novela. Es una lectura agradable, tranquilizadora que deja muy buen sabor.

viernes, 15 de marzo de 2013

Viaje de invierno



Amélie Nothomb
Anagrama, Barcelona (2011) 119 págs. 13 €. T.o: Le Voyage d´hiver. Traducción: Sergi Pàmies.

Amélie Nothomb, la prolífica escritora belga (Kobe 1967) presenta una novela, que desde sus primeras páginas atrapa al lector con esa seducción que provoca su rica escritura irónica, rápida y siempre brillante y sencilla de leer.
El protagonista, Zoilo, con un singular empleo en una compañía eléctrica, se enamora de una singular mujer, Astrolabio, que ha consagrado toda su vida a cuidar a Aliénor, una no menos singular escritora autista, que dicta sus novelas y engulle todo tipo de comida que se le ofrezca. Las dos viven en un destartalado ático con unas temperaturas gélidas y allí las va a conocer Zoilo al hacer una visita rutinaria para ofrecer los servicios de la empresa eléctrica. La mayor parte de la novela se desarrolla en el ático, donde el frío es un protagonista más. El fracaso amoroso del protagonista, mediatizado por la presencia de la escritora y la entrega exclusiva a ella de su cuidadora, lo quiere paliar con un atentado aéreo realizado con unos ridículos medios. Pero tiene que justificarlo: es una inmolación por amor.
La extravagancia de los personajes y de algunas situaciones en la novela, la obsesión por la identidad manifestada en los nombres y sus significados y orígenes sirve de pretexto para hablar de temas variados, como la tendencia aberrante a la fealdad que algunos tienen, la mediocridad de muchos o lo sagrado, con esos diálogos y frescas frases propias de Nothomb. Pero, fundamentalmente, es un análisis del amor y del fracaso amoroso. A todo se le puede dar la vuelta, verle su sentido positivo y así: “No hay fracaso amoroso. Es una contradicción en los términos. Sentir es ya tal triunfo que podríamos preguntarnos por qué queremos más”
Pero el título, idéntico al del ciclo de las famosas 24 canciones para piano de Schubert, no solo está sacado de la intervención de Zoilo cuando al final de la novela, anuncia que tiene previsto en el instante del atentado “tener en la cabeza, el Viaje de invierno de Schubert, porque no existe ninguna relación entre el acto y la música”, sino que además –y ahí está la ironía del protagonista- es la inspiración de toda la novela. Recordemos que los textos que emplea Schubert, tomados del poeta alemán Wilhelm Müller, narran la historia de la ruptura de una relación amorosa y precisamente la primera canción describe cómo ha acabado y cómo el protagonista se separa de su amada y comienza un viaje.
Tanto la música como la novela de Nothomb son una bella metáfora de los sentimientos que se experimentan en ese momento: el enfado, la sensación de humillación, la nostalgia, la ensoñación, la tremenda soledad, el cansancio emocional, la rabia, etc…
El frío del apartamento se corresponde con las imágenes del hielo y la nieve de las canciones que quieren expresar el sufrimiento. En los mismos lieder se intenta comunicar, como en la novela, que los sentimientos amorosos, vividos plenamente, aunque sean dolorosos por no ser correspondidos, llevan una dicha en sí mismos.
Los niveles a los que se puede leer la novela, son muchos, unos más profundos que otros, pero todos igualmente satisfactorios: en unos casos entretendrá, en otros hará reflexionar y será enriquecedora.

martes, 12 de marzo de 2013

Marte en Aries

Alexander Lernet-Holenia
Minúscula, Barcelona (2010) 218 págs. 17,50 €. T.o: Mars im Widder. Traducción: Adan Kovacsics. Revisión Claudia Ortego

            Lernet-Holenia (Viena 1897-St. Wolfgang 1976), es considerado como uno de los escritores austriacos más importantes del siglo XX, aunque su obra es irregular. Marte en Aries es una novela aparecida por entregas, y que más tarde se publicó en 1941. Fue prohibida y retirada por la censura nazi, pero en 1947 se volvió a reeditar.
            Aunque aparentemente se trata de la historia de un romance entre el Conde Wallmoden, oficial del ejército alemán y de una misteriosa dama, de la que se enamora apasionadamente, es en realidad, un relato de los primeros pasos de la invasión alemana de Polonia en 1939. La historia de amor y de los curiosos personajes que rodean a la etérea Cuba, sirven de soporte a los acontecimientos y reflexiones del protagonista y son el origen de la intriga que mantiene sutilmente la atención del lector. Wallmoden se encuentra envuelto en una guerra inesperada al ser llamado a realizar unos simples ejercicios rutinarios, cuando lo que realmente le preocupa es la mujer que ama. Los oficiales que aparecen son aristócratas que también parecen estar ajenos a lo que se está desarrollando y son los únicos que intervienen directamente en la acción, en este sentido, casi no se la puede calificar de novela bélica, ni parece que el autor lo pretendiera. Curiosamente el relato parece más bien sacado de la Primera Gran Guerra, en la que el autor combatió.
            Los horrores de la guerra, la devastación, el sufrimiento y el heroísmo de la población civil y del ejército polaco que se ve arrollado por la enorme potencia alemana constituye el contenido de la segunda parte de la novela, Fue precisamente la falta de descripciones del heroísmo alemán en contraste con los invadidos lo que hizo que se prohibiera la novela en la Alemania nazi.
            Pero la novela tiene otro elemento que la hace distinta y son las descripciones de fenómenos paranormales –sueños, apariciones, espíritus- y el interés de sus personajes por los mismos fenómenos espiritistas.
Marte en Aries es también una figura del horóscopo y el conde Wallmoden responde exactamente a un personaje bajo ese signo: combativo, con estados depresivos que generan agresividad, audacia, impaciencia, sensualidad intensa…       
Está escrita con elegancia formal y culta, rodeada de elementos existencialistas, disquisiciones a lo largo del relato sobre los sentimientos, la existencia de Dios, la felicidad, el amor, el tiempo. En este sentido es una novela muy centroeuropea y en este caso de lectura sencilla y agradable.